miércoles, 20 de julio de 2011

1er Semestre de E. Jurídico Pensamiento Político

REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD BOLIVARIANA DE VENEZUELA
DIRECCION DE PLANIFICACION Y DISEÑO CURRICULAR









PENSAMIENTO POLÍTICO
LATINOAMERICANO Y
VENEZOLANO
(Guía didáctica)






Dr. Guzmán Nelson
Lic. Maldonado María Isabel
Lic. Piñango Magdalena
Lic. Rojas Aura
Ant. Silva Juan Carlos


Caracas, febrero 2005


I. América y su concepto
La metrópolis española cuando tipificó a América, la concibió como un mundo atrasado. El norte era establecer la civilidad. El mosaico de culturas y de lenguas diferentes de América, debía ceder a la idea de progreso y de evolución.
España nunca pensó en la diversidad cultural de las sociedades indo-americanas. Se habló más bien de Hispanoamérica, y con ello la intención era resaltar la fuerte influencia y el dominio que el cristianismo y la lengua castellana habían impuesto en el continente. En líneas generales se puede decir lo mismo para la cultura brasilera. El portugués era la referencia, las lenguas indígenas sencillamente no contaban.
La antropología en sus escuelas en América Latina nunca pensó en la pertinencia de estudíar lo diferente. Los registros simbólicos, espirituales y lingüísticos de los pueblos indígenas eran considerados irrelevantes, como para formar parte de un saber que se debía conservar.
El concepto de América Latina subrayó el esfuerzo del pensamiento metropolitano por conformar un modelo teórico-metodológico que fuera capaz de dar cuenta del tronco común latino que existía de este lado del mundo. Sin embargo pone de lado lo referente al legado cultural de los pueblos indígenas y africanos.
Dentro de este mosaico cultural era necesario que la ciencia hiciese un rastreo minucioso que fuese capaz de dar cuenta del pasado. La historia sin duda no había comenzado con la llegada del hombre europeo a este continente. La antropología ha demostrado que antes de la llegada de la cultura europea hubo una larga historia que se remonta a quince mil (15.000) años.
Los métodos arqueológicos, tanto los experimentos realizados con el carbono catorce y la termoluminicencia, han demostrado que tenemos una cultura de larga data. La antropología ha estudíado los pueblos costeros indígenas venezolanos, así como también la civilización Timoto-Cuica, y otras.
América fue un tipo de sociedad donde la regla fundamental no era la existencia del Estado Nación; sino que hubo más bien culturalmente centros de poder distribuidos con arreglo a lo geográfico y a los segmentos culturales. Sin embargo hay casos diferentes dentro de esa variedad político-estructural como es el caso del Imperio Inca en donde hubo una especie de Estado Central y un poderío simbólico atribuibles al Inca y a sus descendientes directos, esto indica la existencia de un complejo cultural donde la matriz fundamental siempre ha sido el ejercicio del poder.
El mal, la intolerancia y la dominación no provienen tan sólo de la presencia del hombre europeo en el vasto territorio de América, sino que desde muy remotos tiempos la complejidad de las culturas demostró diferenciaciones y juegos de poder. A este respecto se ha hablado –retomando los conceptos clásicos de la filosofía- de la naturaleza humana y de la condición humana. Es menester revisar la literatura que a este particular ha legado Hannah Arendt.
Europa siempre ambicionó un pensamiento único. Los pensadores clásicos de la filosofía concibieron la vida del espíritu como un largo proceso de maduración. El espíritu absoluto (G.W.F. Hegel) había descendido sólo en las culturas desarrolladas, los otros residían en la primitividad.
La idea de minoría de edad se impuso. Los indígenas fueron tomados bajo el cargo y la responsabilidad de las misiones cristianas con el objeto de civilizarlos, este proceso empezaba enseñándoles la religión cristiana y sus referentes culturales.
Occidente se erigió como la cultura superior. Incluso pensadores como Carlos Marx, en tesis sumamente discutibles, pensaron que era necesario que la cultura europea arrasara las formas clásicas de la civilización hindú. Había que seguir las formas tradicionales de desarrollo del capitalismo. Esas leyes nunca respetaron las diferencias culturales.
Venezuela es un ejemplo ilustre de cómo los indígenas fueron vencidos con la cruz, con la pólvora y con los arcabuces, ese proceso se dio dentro de un marco de resistencia cultural violenta. Las atrocidades más espantosas se practicaron aquí. Los indígenas eran empalados, como lo refiere Fray Bartolomé de las Casas, eran muertos para ofrecerle su carne como alimento a los canes de los dominadores. Esto se hacía porque se consideraba que estos pueblos indígenas no tenían alma, de allí que no era un problema moral la muerte de estos seres.
Hombres como Fray Bartolomé de las Casas defenderán a los pueblos aborígenes del genocidio al cual fueron sometidos. La cultura europea practicó no sólo el genocidio sino también el etnocidio. Producto de que los pueblos indígenas latinoamericanos comenzaron a diezmarse, se hizo necesario traer la mano de obra africana. El modo de producción que gobernó a estas sociedades fue el esclavista, aunque se pueden discutir distintas tendencias en relación a estas conceptualizaciones.
Venezuela ve emerger la resistencia indígena en hombres como Guaicaipuro, Tamanaco, Paramaconi, Chacao, Carapaica y tantos otros que sería largo mencionar. De Guaicaipuro se dio cuenta incendiándole su choza muriendo asesinado bajo el fuego de los arcabuces. Dos lógicas culturales se enfrentaban, las flechas, cerbatanas y macanas contra la pólvora, los caballos y los perros. Tamanaco moriría en un combate desigual contra un Mastín. La civilidad había traído y aportado su violencia.
También las culturas africanas recibirían de lo suyo, el Negro Miguel, en 1515 se levanta en el pueblo de Buria contra Diego de Losada, se declara rey, unge a su mujer Giomar como reina y a su hijo como príncipe. Este experimento fue prontamente derrotado por Diego de Losada, costándole la vida a Miguel y a los suyos. Dentro de la tradición cultural venezolana la figura del Negro Miguel no ha desaparecido, subsiste en el imaginario religioso tomando su lugar en la santería, la corte indía y el culto a María Lionsa.
La historia ha demostrado como tenor, que la violencia es una constante en el proceso de conformación de las sociedades. Carlos Marx dijo en el Manifiesto Comunista que la historia de la humanidad, no era otra cosa que la historia de la lucha de clases.

II. La Independencia
La España que se lanza a la conquista de ultramar, era un país asedíado por una fuerte crisis interna. España vivía la época del metalismo. El oro y los metales preciosos formaban parte de la columna vertebral de esas economías. Las riquezas de las naciones dependían de la capacidad de compra que estas manifestaban para acceder a las materias primas.
El descubrimiento de América abrió una fuerte competencia en el Océano Atlántico entre España, Inglaterra y Portugal. El comercio español era realizado en grandes galeones. De América se llevaba el café, el cacao, el tabaco, el algodón, el caucho, el oro, las esmeraldas, las perlas y muchas otras cosas más.
El comercio estuvo asentado en una estructura económica y social de dominación. Al comienzo los indígenas eran sacrificados en la extracción de perlas en las islas de Cubagua, Coche y Margarita. El modo de producción era el esclavista. España había legislado cuando se intensificó el atropello contra los indígenas para que estos fueran considerados como vasallos. Sin embargo la apetencia del colonizador era infinita, las leyes eran irrespetadas por doquier.
La conquista y la colonización de América por España fue llevada básicamente por hombres que encontraron su libertad embarcándose en las carabelas de Cristobal Colón y de Américo Vespucio; lo anterior señala que no fue lo mejor de España lo que vino al Continente Américano.
Los hombres que conquistaron y colonizaron América tenían un norte claro, igualarse socialmente en una sociedad cerrada y dominada por la inquisición. Estos hombres trajeron desde el viejo mundo sus instituciones, sus creencias y su cultura.
A los ojos de los Reyes Católicos América no era más que un fiel surtidor de metales preciosos. La economía que se practicó acá fue de extracción. En el caso de España no hubo la intención de desarrollar el Nuevo Mundo.
España estaba viviendo un proceso complejo que la retrasó económicamente con respecto a Inglaterra y los países Bajos. Los judíos habían sido expulsados de España y con ellos la posibilidad del desarrollo capitalista. La economía española se centró en un modelo de acumulación sin reproducción capitalista. Mientras Inglaterra invertía las riquezas de sus colonias en el mundo, desarrollando la industria capitalista, España se diluía en el disfrute y el parasitismo que impulsó a la realeza posteriormente en época de decadencia a expedir y vender títulos nobiliarios.
La sujeción de todo el aparato de la superestructura jurídica e ideológica del Estado español, se centró en un modelo conservador. Los grupos dominantes estuvieron más preocupados por demostrar su pureza de sangre que por llevar adelante un proyecto de industrialización que hubiera hecho posible el desarrollo de una economía capitalista productiva. El poder era tenido por los reyes y por la iglesia, tanto la nobleza como la iglesia engendraron un modelo de producción parasitario y una economía centrada básicamente en el consumo.
El problema substancial para España residía en que dada su escasa tecnología, le era imposible competir desde el punto de vista económico con Inglaterra. Como lo dicen los historiadores clásicos, en el comercio de ultramar, España navegaba con galeones, e Inglaterra con barcos ligeros de mayor velocidad y eficaces para el comercio.
Los barcos españoles eran presa fácil de filibusteros y piratas. Las disputas por el control de los territorios del ultramar era un hecho de la cotidíanidad.
Dentro de este gran marco general de acontecimientos entre Europa y América, España imponía sus administradores, sus legisladores y tenían en sus manos el control del aparato político y militar de sus colonias. Sin embargo, al lado de la administración metropolitana se había desarrollado una clase social que era la oligarquía, que poseía la tenencia de la tierra y que estaba obligada no sólo a pagar altos impuestos, sino a comercializar exclusivamente con la metrópolis.
Entre España y sus colonias se comienza a producir un roce substancial ante la constricción que le imponían al comercio las leyes metropolitanas. La oligarquía criolla como clase emergente necesitaba administrar por sí misma el fruto de sus sistemas económicos y el destino de sus países. Lo anterior provoca la ruptura entre las metrópolis y las colonias.
América aprovecha la crisis que vive España cuando fue invadida por Francia para declarar su independencia. Las juntas patrióticas aparecen por doquier. Emerge una díaléctica de pugna entre el colonizador y las élites de los países coloniales.
El pensamiento independentista estuvo centrado básicamente en las ideas de la Ilustración. Se incorporó como elemento teórico el pensamiento ilustrado y la idea de ciudadanía. Los criollos se consideraron lo suficientemente fuertes como para llevar adelante la propia administración de sus países.
Sin embargo, la ruptura del vínculo colonial fue un proceso sangriento, que en el caso venezolano sumergió al país en años de guerras. El pensamiento político de los criollos en Venezuela fue representado por el Marqués del Toro, José Félix Ribas, Simón Bolívar, Manuel Piar, Juan Germán Roscio, Los hermanos Salias y otros. Es de hacer notar que a pesar de que había una base común que era la independencia de España, el substrato filosófico no era homogéneo para todos; mientras el Marqués del Toro y el Marqués de la Granja aspiraban a continuar con una sociedad de castas, Bolívar, Ribas y Vicente Salias incorporan otro tenor a la lucha por la emancipación, esto es el justicialismo social.

III. La idea de republicanismo
Bolívar encarna en líneas generales la defensa del ideario político de la Ilustración. Las ideas básicas de este hombre eran las de igualdad, libertad y fraternidad, lo cual le costó al país la guerra. Mientras España intentaba negociar con la oligarquía criolla la imposición de un Rey, Bolívar residía afiliado a la idea republicana, era necesario implantar Repúblicas libres y autogestionadas por sí mismas en el continente.
El ideario republicano trajo consigo la reacción de España contra los seguidores de estas ideas. España envía tropas a Venezuela, se desata la guerra civil y el país se sumerge en un baño de sangre. Las leyes españolas en la defensa de la monarquía no conocieron por ningún respecto la tolerancia.
Bolívar, para llevar a cabo su proyecto independentista y emancipador, se soporta en las ayudas y en los tratos comerciales con los países vecinos y las potencias adversas a España. La independencia era una necesidad para un mundo que comenzaba a consolidarse.
Alexandre Petion desde Haití abastece a Venezuela de armas, de municiones y de hombres para llevar a cabo el proceso emancipador. Los patriotas comercializan armas con Jamaica e inician un proceso de no reconciliación con España.
Desatada la guerra Venezuela conoce la derrota con la perdida de la Primera República. Superado este impasse, Bolívar impone la necesidad de que la conformación del ejército venezolano no sea de condición social, lo cual abre la posibilidad para que los indios, mestizos, negros, cuarterones y quinterones puedan ocupar posiciones de mando.
La Guerra a Muerte sumerge al país en el desastre total, los campos son abandonados, los hombres se enfilan hacia la guerra, se estanca el desarrollo del país, la ganadería se diezma, los caudillos imponen sus propias leyes.
José Tomas Boves azota a Venezuela, no hay pueblo que no se vea afectado por las ansias de sangre de este caudillo. Distintas interpretaciones existen sobre Boves, unas lo ubican desde una perspectiva sicologista, tipificándolo simplemente como un chacal; otras anuncian que Boves poseía un proyecto agrario. En líneas generales lo más importante de este conductor de masas es que ofrece -a los hombres que habían vivido bajo el cautiverio de la oligarquía criolla- bienes de fortuna, propiedades y la posibilidad de ser libres. Esta tesis es importante puesto que confronta dos métodos y visiones históricas como son el positivismo y el marxismo.
Desde el punto de vista positivista los hombres que acompañaron a Boves no representaban más que la incultura y la barbarie. Se habían hecho vasallos del Rey y defendían sin saberlo la tiranía. Esta tesis es insostenible desde el punto de vista marxista, y se dice que esas masas que formaron el ejército de Boves no luchaban contra otros sino contra la opresión que los criollos llevaban adelante. Los criollos eran dueños de tierras, de esclavos y en general de los medios de producción. El resentimiento social del pueblo venezolano era sin duda hacia ellos. Bolívar dentro del constructo de su ideario político ilustrado incorporó la idea de ciudadanía para aquellas masas que sufrían la miseria, la opresión y la carestía.

IV. América Latina
El modelo propuesto por España hacia los territorios americanos tenía sus bases dentro de una cultura racista y excluyente. Los aborígenes, los negros y los descendientes de ambos grupos no gozaban del derecho de gente.
España impuso en América Latina una cultura del burocratismo y tributaria. Las arcas de la metrópolis eran llenadas con los impuestos, las recaudaciones y los diezmos que se imponían en América. El mercado debía ser restringido para los territorios que estaban bajo el tutelaje de la metrópolis. Sin embargo esto no se pudo llevar a cabo totalmente.
La economía del contrabando y la desobediencia impusieron una dinámica comercial que no le convenía al Imperio Español. La América española comerciaba con los holandeses las telas y utilerías. Desde Francia empezaron a ser introducidas las ideas de la Ilustración.
La economía venezolana era pretecnológica, la mano de obra del campo era la esclava. La esclavitud impidió al país encontrar ritmos de desarrollo más avanzados como el modo de producción capitalista. La economía estaba asentada básicamente en la exportación del café, del cacao, el añil y el tabaco.
Las relaciones sociales de producción en América Latina eran desiguales, en general la mano de obra estaba sometida a la esclavitud con la excepción de los negros cimarrones. Los ritmos económicos eran controlados por lo que los positivistas llamaron los blancos de orilla; quienes eran comerciantes y se dedicaban a acaudalar bienes de fortuna. Es así que es evidente en el caso venezolano que un hombre como Francisco de Miranda, producto de su origen social, no estaba inserto en el sector de lo que se ha dado en denominar –por el positivismo- el mantuanaje (mantuanos).
Miranda fue un venezolano universal que participó en la Revolución Francesa, que recorrió toda Europa y que soñó con liberar al país. Sus intentos debido a su garibaldismo, no tuvieron el éxito esperado a pesar de que este hombre era un ducho General. Las expediciones organizadas por Miranda, una de las cuales desembarcó en la Vela de Coro no contó con el apoyo popular. La conciencia social e independentista aún no había logrado su maduración.






2da. Parte
Los movimientos sociales, las ideas de ciudadanía y soberanía en el período independentista

Introducción general
Desde la independencia, el pensamiento político latinoamericano y venezolano se sostuvo en buena parte defendiendo la idea de soberanía. Sólo unos pocos en América Latina y en nuestro país sostenían que era necesario para alcanzar la paz imponer un reinado. Dos idearios políticos se contraponen: el monárquico y el republicano.
La idea de República implicaba en cierta manera el desarrollo de una burguesía nacional, que a todas luces no existía en Venezuela. El modelo económico de la segunda mitad del siglo XIX venezolano fue agroexportador. Las relaciones sociales en el campo eran de sometimiento y de autoritarismo. Los terratenientes poseían la tierra y ejercían el control de la economía. La independencia no variaría este paradigma.

Los procesos independentistas en América Latina son llevados adelante por el voluntarismo de los caudillos regionales, por las necesidades económicas de las clases sociales que en ese momento controlaban el aparato productivo y por la necesidad de no liquidarse éstas como proyecto sociológico.
Un punto común amalgamaba la conciencia social emancipadora, era la necesidad de no liquidarse como proyecto histórico. Sin embargo, dadas las condiciones de atraso de la metrópoli y el poco desarrollo de la Capitanía General de Venezuela, no era plausible soñar aun con el desarrollo de una sociedad moderna. En lo superestructual (jurídico-político e ideológico) se había logrado un proyecto de largo alcance –sostenido por las élites criollas- capaz de sostener en toda su legitimidad los ideales universales que fueron legados por la filosofía de la Ilustración.

V. La idea de soberanía
El problema fundamental residía en que en el campo venezolano imperaba el caudillismo. Una vez lograda la independencia Venezuela se sumergió en un mar de sangre en donde los caudillos, cada uno a su manera, buscaba ejercer el control del país.
El caudillismo despertó los odios seculares, hizo imposible que la idea de la Gran Colombia se mantuviera como tal, es así que producto de la voluntad política de la Cosiata se produce la escisión.
Los pueblos son seducidos por el odio y el crimen político, conducido desde la voluntad de las élites que en los países libertados por Bolívar pretendían controlar el poder. Aún en vida del Libertador la Gran Colombia se debatía entre santandernistas y bolivarianos. Bolívar sufrió varios atentados a consecuencia de esto. El final de Bolívar sería el del héroe trágico.
Los días de Bolívar terminan en el exilio, había estallado el odio y la intriga y el Libertador había perdido el control del poder. Cuando poco a poco sus pasos se van encaminando hacia Santa Marta se comienzan a ver en sus escritos las costuras de la desilusión. La muerte de Antonio José de Sucre lo deja boquiabierto. Las conspiraciones en Ecuador dirigidas por José María Obando hacían presagiar que era imposible en aquel maremágnum de sentimientos encontrados, construir la idea de una América única y unida en los sentimientos de equidad y solidaridad.
En Venezuela, una vez concluida la independencia, las estructuras sociales continuan manteniendose. Sólo fue hacia 1854 bajo el gobierno de José Gregorio Monagas que se logra liberar a los esclavos. El mundo político del país seguía atado a una concepción antimoderna del desarrollo y de la política, las luchas de los caudillos regionales condujeron al nepotismo de los Monagas. El mantenimiento de los gobiernos implicaba la sangre y el sacrificio del pueblo.
La vía hacia la construcción de un sistema democrático y de equidad no era plausible en la Venezuela de esa época. Bajo el gobierno de José Tadeo Monagas se comete el asesinato del Congreso; este recinto es asaltado según la historiografía clásica por bandas armadas mandadas por Monagas y mueren allí, entre otros, Santos Michelena. Las garantías civiles habían hecho aguas por todas partes. El país era presa de los caudillos y de la libertad despótica del latifundio y de los dueños de vastas extensiones de tierras.
La situación social del hombre común en Venezuela era de una absoluto vasallaje. Las formas económicas de producción obligaban al trabajador del campo a comprar en la pulpería de los dueños de la tierra, las deudas eran impagables. El campesinado venezolano moría de malaria, de tifus, de disentería y su vida cultural se mantenía en la oscuridad.
Los ideales de Simón Rodríguez de incrementar una escuela para lo social habían sido dejados atrás. Disputas de carácter personal en Bolivia hicieron posible que Sucre le volviera la espalda al maestro del Libertador. América parecía no estar preparada para la Luces. La educación artesanal que había sido propuesta por Rodríguez no había sido desarrollada. A este gran maestro se le acusó de loco, de extravagante y de poseer un proyecto educativo que nada tenía que ver con estos países.

VI. Independencia y guerras civiles
Las crisis sociales en Venezuela volvieron al país ingobernable. Los hombres parecían haber nacido para irse a la guerra, desde el primer bocio las madres ya sabían que sus hijos estaban prontos a abandonar sus casas en brazos de las revoluciones. Un día, cualquier General los convidaba a formar una montonera y eran arrastrados detrás de la ilusión de que podían llegar a tener un país mejor. Venezuela se debatía entre Liberales y Conservadores. El ideario político parecía ser el mismo. A tal punto que Antonio Leocadio Guzmán dijo que si los Conservadores hubieran dicho federalismo, ellos hubieran sostenido al conservadurismo.
La segunda parte del siglo XIX en Venezuela estuvo inmersa en disputas. Antonio Leocadio Guzmán y su partido Liberal fueron estafados en dos oportunidades –por el partido Conservador- al presentarse en elecciones presidenciales. Las luchas de las facciones inexorablemente llevarían al país a la guerra. La política y su hilo violento ya comenzaban a inflamar las pasiones del pueblo venenzolano. Las propuestas de Antonio Leocadio Guzmán eran justicialistas y de modernización del país.
Antonio Leocadio Guzmán junto con Ezequiel Zamora comenzaron a recorrer las adyacencias del centro venezolano. Marcharon desde Caracas hasta Las Adjuntas, de Las Adjuntas a Los Teques, de Los Teques a Sabaneta del Concejo y el pueblo comenzó a aclamarlos. A tal punto que el orden político conservador empezó a resquebrajarse. En un gesto de indefinición, Guzmán abandona su campaña política y ante lo avanzado de la voluntad general porque se produjese un cambio social y gubernamental, viene y se refugia en la esquina de Las Monjas donde es detenido por los conservadores. Siendo el jefe de la policía en esos momentos Juan Vicente González.
A lo largo de la segunda parte del siglo XIX venezolano son celebres las disputas entre Antonio Leocadio Guzmán y Juan Vicente González; el primero representaba al ideal liberal y el segundo defendía la causa conservadora. El país había estallado en llamas, el personalismo, el hambre, las frustraciones del pueblo venezolano conducirían inexorablemente a la Guerra Federal.

VII. Gobiernos
Las guerras civiles. Las luchas fratricidas por el poder, el enfrentamiento de los estamentos políticos condujeron en Venezuela a descuidar la política exterior. Las guarniciones en Venezuela casi todas estaban reconcentradas en el centro del país. Venezuela había perdido la perspectiva de que lo único en la historia de los países que otorga respetabilidad y equilibrio con otras naciones es poseer un ejército fuerte y moderno.
Todo la segunda mitad del siglo XIX venezolano estuvo inmersa en las guerras civiles. Los propios presidentes de la República se lanzaban al ruedo para defender el honor y la responsabilidad de su gobierno. Se gobernaba más para las “castas” que para el pueblo. Mientras estas disputas ocurrían perdíamos partes importantes del territorio venezolano, lo que corresponde a la Guyana Esequiba, éramos despojados en los Laudos Arbitrales por Colombia, y Brasil que avanzaban sobre nuestro territorio. De tal manera que la división territorial que la Reyna María Cristina había dejado cuando separó a la Capitanía General de Venezuela del Virreinato de Santa Fe había sido alterada.
El país se hundía en el atraso. El odio, la guerra y las disputas por el poder llevarían al fraude frecuente y de nuevo al reincidente flagelo a la lucha en los campos de batalla. Finalizando el siglo XIX, Joaquín Crespo sale a combatir al Mocho Hernández; quien había sido objeto de un fraude electoral, donde se impuso el candidato de Crespo. Las aguas presagiaban el mismo destino. Crespo cae muerto en la Mata Carmelera por un tiro de las fuerzas del Mocho Hernández. Las luchas de los caudillos seguían ensangrentando al país y tornando lejana la modernidad.
Todo hombre inconforme con el gobierno de turno tomaba sus aperos y se venía a guerrear a Caracas. Así lo hizo Cipriano Castro con su Revolución Liberal Restauradora. De nuevo las mismas promesas, restaurar la libertad y otorgarle una vida mejor a los hombres.
A Castro le toca defender las banderas del orgullo venezolano cuando nuestro país fue invadido por las potencias coloniales extranjeras, las cuales reclamaban el pago de las deudas que Venezuela tenía con ellas. Sin embargo en el gobierno de Cipriano Castro, como lo ha dicho Antonio Gramsci, disputas en el bloque de dominación hicieron posible la fisura entre Gómez y Castro.
Castro venía enfrentando rebeliones civiles. Había luchado contra Antonio Paredes. Sostenía con ahinco la idea de soberanía del país y estas ideas no parecían gustarle del todo a las potencias extranjeras, sobre todo a Estados Unidos de Norteamérica; nación que comienza a emerger como una nueva potencia de gran poder. Es así como se decide deponer el poner el gobierno de Castro.
Cipriano Castro es desconocido por Juan Vicente Gómez; quien era Vicepresidente de los Estados Unidos de Venezuela. Gómez le envía a su compadre de sacramento un telegrama anunciándole que él había asaltado el poder, y que no regresara al país. Factores de orden político parecen haber insidido en este desenlace; uno de ellos, la muerte de Nicolás Paredes. Se dice que Gómez guardaba un telegrama que demostraba que Castro desde su lecho convaleciente en Macuto lo había mandado a ajusticiar. Castro representó el nacionalismo, su ideal político era la patria y resarcir a Bolívar de las heridas que le habían sido inflingidas.
La estructura social y política en Venezuela no se modificó durante los gobiernos de Castro y Gómez, las cárceles continuaban llenas, y los grillos eran el instrumento de castigo predilecto. Castro se enfrenta a los banqueros. Gómez por el contrario empieza a modernizar el país, el ejército comienza a tomar una esructura diferente y pacifica definitivamente al país.
Una de las últimas batallas de Gómez contra el caudillismo fue la de Nicolás Rolando, luego se decreta el Concejo Federal en donde confiere a los caudillos funciones aulicas para terminar posteriormente eliminando esa figura política.
En torno al caudillismo diversos historiadores han emitido sus opiniones, entre ellos Vallenilla Lanz. Este historiador consideraba que Gómez era el gendarme necesario en un pueblo hundido en la barbarie y en la pasión de la guerra y de la sangre. Era la eterna lucha entre civilización y barbarie.
La tiranía de Gómez se valió del ideal bolivariano, ensayó un estado de orden y de progreso. Intelectuales como Arcaya, Vallenilla Lanz y Gil Fortoul le sirvieron como soporte teórico a este despotismo. Este período ve aparecer la célebre generación de 1928. Ésta generación estuvo representada por Jóvito Villalba, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Andrés Eloy Blanco y otros.
Muchos hombres de la generación del 28 como Armando Zuloaga Blanco y José Rafael Pocaterra intentaron invadir Venezuela para deponer al gobierno de Gómez sin éxito. En 1929 llega el Falke a Cumaná y se produce un estallido de violencia que conmociona al país.
Otro intento de fracturar el período gomecista lo llevo a cabo Arévalo Cedeño, quien intentó durante siete oportunidades desde el exterior deponer al gobierno. Arévalo Cedeño fusila a Funes en San Fernando de Atabapo, dando así cierre a uno de los períodos más violentos de la historia moderna venezolana.
El gobierno de Gómez se había hecho prácticamente inexpugnable debido a que este dictador había modernizado el ejército. Mientras los hombres combatían a caballo como era el caso de Maisanta, Gómez había introducido la aviación, los Winchester de repetición, y una tecnología militar que el caudillismo no alcanzaba a tener. Sin embargo los mismos problemas de base seguían persistiendo en la nación venezolana: analfabetismo, incomunicación geográfica, falta de libertad pública. Todo aquel que se atreviera a disentir del gobierno era conducido a la Rotunda. El Estado era definitivamente Gómez, las instituciones continuaban siendo atrasadas y el gran dispensador del poder era el tirano.

VIII. Venezuela crisis y cataclismo
La guerra federal surge ante la necesidad de implantar en Venezuela la justicia social. Era irresistible la situación del peonaje en las haciendas, y el estado de atraso en el cual estaba sumergido el país. En lo político Venezuela se había hundido en la autocracia. Lo más importante no eran las leyes, sino la voluntad de los caudillos que controlaban el poder.
Producto de los alzamientos que se producen en el llano el gobierno central decide equipar toda una fuerza de choque que tuviera la capacidad de sofocar la desobediencia social.
La Guerra Federal es dirigida por los Liberales. Tanto Ezequiel Zamora como su cuñado Juan Crisóstomo Falcón se lanzan a esta aventura. La idea continuaba siendo la redención del país. Se trataba de devolverle a los hombres los legitimos derechos de los cuales habían sido expropiados.
Los caudillismos regionales mantenían a los pueblos bajo el imperio de su bota autoritaria. Los Andes y Barinas como lo dice la historia regional eran controlados por los Araujo.
El Federalismo no buscaba otra cosa que devolver a las regiones su autodeterminación. El país se lanzó en brazos de esta guerra, finalizada la misma el saldo de muertos fue de 50 mil personas. Pueblos enteros fueron arrasados. La idea había dejado de ser la de liberación y se trataba de devolverle a los pueblos sus derechos por las armas.
Un punto neurálgico es común tanto en la Guerra de Independencia como en la Federal: la violencia. La posibilidad de las negociaciones se había agotado. Ezequiel Zamora es declarado el Comandante en Jefe de los Ejércitos Federales y Juan Crisóstomo Falcón como Presidente en campaña.
Las fuerzas del centralismo y el conservadurismo organizan un enorme ejército que trata de fustigar y liquidar las ambiciones redentoras de los federales, y lanza en ristre se van a la batalla. En 1859 se produce en Barinas la batalla de Santa Inés; ésta junto con Coplé representan en lo militar el hecho más importante ocurrido en la Guerra Larga.
En 1859 las fuerzas del Ejército Zamorano derrotan al Ejército Central. El ideario de estos hombres, como queda claramente resaltado en la constitución del Estado de Barinas, fue construir un país donde fuera posible la libertad de expresión, de cultos, el derecho a fijar residencia de acuerdo a los intereses particulares de cada ciudadano, y un no definitivo al latifundio. La figura de Zamora ha sido maltratada por la historiografía tradicional, muchos de los historiadores oligarcas lo ubican como un vulgar asaltante de caminos (equiparándolo incluso con Bóves).
Zamora, pretendía luego de la batalla de Santa Inés y de haber conquistado San Carlos, y arrasado con las fuerzas conservadoras, ir a Caracas a tomar el poder y darle un término definitivo a la oligarquía. Una de las estrofas del himno Zamorano dice “oligarcas temblad”. La dinámica y los intrigules de la vida política no harían posible el sueño Zamorano, el 10 de enero de 1860 una inefable bala sesgó la vida de nuestro General.
Sobre la muerte de Zamora ha corrido mucha tinta. Se dice que la bala que sesga su vida provino de su propio ejército. Posiblemente una emboscada por las luchas de poder dieron al traste con el General del ejército soberano. La historiografía clásica le atribuye el asesinato de Zamora a un tal G. Moron (Brito Figueroa), otras versiones ponen en sospecha de esta muerte a su propio cuñado Juan Crisóstomo Falcón, también se señalan como posible responsable al mismo Antonio Guzmán Blanco.
El federalismo pareció estar encarnado en dos proyectos diferentes. El Zamorano de una profunda radicalidad y el de Juan Crisóstomo Falcón que termina por pactar el 24 de mayo de 1863 con la oligarquía conservadora. Ese pacto se conoce como el pacto de Coche. Allí se acordó la pacificación del país, el cese de las hostilidades, la abolición de la pena de muerte. Este pacto concluiría con la salida del presidente para la época Jose Antonio Páez. El reclamo que se le hace a Falcón es el no haber llevado hasta sus últimas consecuencias los postulados de la Federación.
La Guerra Federal parece haber sustituido a unos caudillos por otros, los antiguos dueños de tierras fueron desplazados por el nuevo generalato. La propiedad de la tierra continuo igual. El país siguió hundido en las desigualdades sociales. Sin embargo algo se había conquistado, la disposición igualitarista del pueblo venezolano. El federalismo ve incorporar a sus luchas a líderes populares como Martín Espinoza, la gesta federalista abrió heridas casi incurables en el alma típica del pueblo venezolano. Todo el esfuerzo por cambiar el país había sido insuficiente, la misma casta centralista seguía gobernando.
El empuje y la radicalidad del federalismo después de la muerte de Zamora parece ver su final con la derrota que sufrieron los federales en la batalla de Coplé. Esta batalla significa la derrota y la dispersión de las fuerzas federales. El ejército federal se había resentido profundamente con la perdida del General del Pueblo Soberano. El pacto de Coche, no significó la toma de un atajo político diferente para el país. Las mismas calamidades siguieron subsistiendo, la desnutrición, la falta de asistencia médica, el tifus y la malaria consumían a una Venezuela profundamente dividida.

3ra. Parte
Ideologías políticas: transito hacia la modernidad.

Introducción general
Mariano Picón Salas ha dicho que la modernidad en Venezuela comienza tardíamente. Mientras en países como Argentina desde comienzos del siglo XX el proceso de industrialización y la conformación de la clase obrera se cimentaban, en Venezuela las relaciones sociales de producción se asemejaban muchísimo a las relaciones feudales y a las formas precapitalistas.
El campo venezolano estaba dominado por el caciquismo. El peón rural era sometido a relaciones de vasallaje. La mano de obra no tenía unas relaciones capitalistas con los dueños de los medios de producción. Venezuela era una ínsula aparte en lo agrícola, con una escasa economía de mercado.
Las guerras civiles habían destruido el campo, las bestias y el ganado yacían famélicos. La política se había ejercido como pasión, el partidismo hundió al país en luchas fratricidas. Venezuela era un país incomunicado, hundido en el atraso, con regiones inexploradas como los Andes y diezmado por las enfermedades tropicales.
Los positivistas pensaron en el blanqueamiento de la población. Ese mito alimentó la idea y la posibilidad de que a través de la inmigración europea pudiese desarrollarse el país. Guzmán Blanco en el siglo XIX, quiso hacer de Caracas una pequeña París. Sin duda se intentó modernizar, se comenzó el Acueducto Metropolitano, se dieron el ejecútese a las primeras líneas ferroviarias, pero los hombres seguían hundidos en la exclusión, y en la miseria. Venezuela seguía siendo un país rural. La funcionalidad caudillo-masa era la orden del día. Se necesitaba la paz social y un gendarme necesario, ese era Gómez; quien sin mucha retórica había creado un Estado de orden.

IX. Génesis y estructuras ideológicas en la Venezuela que transcurre de la imposición dictatorial hacia la modernidad.

El comienzo del siglo XX venezolano es fundamentalmente rural. El campo era mucho más importante que las ciudades. Sin embargo esta dinámica se ve trastocada con la aparición del petróleo. El estallido del pozo petrolero Barrosos 2, engendra en Venezuela un nuevo movimiento. Comienza un fenómeno de migración interna, la población emigra del campo a las ciudades. Los margariteños –por ejemplo- se desplazan hacia Maracaibo y a los campos petroleros en búsqueda de una vida mejor.
La vida petrolera venezolana –como lo explica Miguel Otero Silva en su novela “Casas Muertas”- implicó el desarrollo de pueblos que conocen el salvajismo y los goznes que la civilización ofrece. Se institucionaliza la prostitución, los hábitos de vida tradicional se ven alterados y una nueva dinámica invade al país. Finalizada la extracción petrolera muchos de estos pueblos se sumergen en el tedio de días infinitos en donde los hombres no tienen empleos ni posibilidades de desarrollo.
La explotación petrolera en la época gomecista en Venezuela fue desenfrenada. Los tanqueros poseían doble sistema de almacenaje y mucho era el petróleo que ilegalmente era enviado de contrabando a los Estados Unidos. A esto se añaden los precios exiguos del oro negro.
Con Gómez aparece una nueva clase petrolera que amasa sus fortunas en conchupancia con las compañías norteamericanas. El país comienza a ser modificado, las formas arquitecturales de construcción se alteran. Aparecen las grandes ciudades, el modelo de construcción urbanística es Nueva York y la cultura nacional comienza a pasar a un segundo plano. El autoritarismo de Gómez convierte a Venezuela en una hacienda cuyo principal amo es el tirano. El déspota posee la tierra, esclaviza a los hombres y controla el comercio. Además persigue y sentencia a muerte a todo aquel que trata de competir con el producto de sus tierras.
Gómez junto con los andinos que vinieron con la Revolución Liberal Restauradora de Castro impone al país un modo de vida absolutamente autoritario. La libertad de expresión había sido coartada en su totalidad. Las prisiones eran el espanto donde fenecían los derechos humanos. Un Estado de esta índole –que duró 27 años- dio origen a la resistencia militar y civil.

X. Guerras civiles y caudillismo
Entre las principales tentativas para superar la dictadura gomecista se pueden señalar las llevadas adelante por Román Delgado Chalbaud, militar apresado por Gómez en la Rotunda, durante 14 años. Román Delgado Chalbaud organiza desde Francia una expedición con el fin de tomar Cumaná, supuestamente lo esperaban en tierra las fuerzas aliadas de Pedro Elías Aristiguieta. El objetivo fundamental era deponer al tirano, sin embargo esta insurrección no funcionó. El 12 de agosto de 1929 las calles de Cumaná se bañaron de sangre, allí quedaron hombres de la talla de Armando Zuloaga Blanco y el mismo Román Delgado Chalbaud. Los chacharos y el ejército gomecista, habían dado cuenta de esta escaramusa armada.
En los Andes la rebelión civico-militar fue liderizada por los hermanos Peñaloza, en los Llanos por Pedro Pérez Delgado (Maisanta). El país era un polvorín. Sin embargo estos intentos no llegaron al triunfo porque no había un proyecto común para la construcción de un Estado moderno, cada caudillo se diluía en sus propias ambiciones.
En Trujillo el levantamiento fue llevado adelante por Rafael Montilla (El Tigre de Guaitó). Este hombre se enfrentó a las oligarquías locales, guerreó hasta el final, buscaba la redención para su gente.

XI. Cipriano Castro y el ideal nacionalista venezolano
Por otra parte en el sur de Venezuela Arévalo Cedeño intenta infructuosamente siete veces tomar al país. Como bien lo explica este General en su libro “Mis luchas”, el gobierno colombiano en combinación con Gómez lo ataca por la retaguardía. La lucha de Arévalo Cedeño era en contra del caciquismo que en Guayana ejerció Funes.
Arévalo Cedeño le abre un juicio militar a Funes. Este hombre era el amo del caucho en San Fernando de Atabapo, el Estado era él; la ley era ejercida de acuerdo a sus humores. La pequeña población de San Fernando vivía en el miedo y era sometida a relaciones semi-esclavistas por parte de este tirano regional. Hombres como estos eran sostenidos por Gómez como mandatarios regionales para mantener el poder.
El poder en Venezuela estaba simbólicamente vinculado por estos caudillos rurales con la brujería y la superchería. Gómez se hacía asistir por el Indio Tarazona; quien era su incondicional, quien fue tal vez una de las pocas personas en quien confió. Venezuela estaba sometida a relaciones de servilismo.
Arévalo Cedeño, también luchó contra la venalidad y la imposición que los terratenientes del llano ejercían sobre la pequeña producción mercantil simple; verbigracia: los vendedores de caballos debían -en el mercado- poner el precio que sugerían –en base a sus intereses particularisimos- los Presidentes de Estado. La Venezuela de esa época es descrita magistralmente por José Rafel Pocaterra en su libro “Crónicas del Doctor Bebe”. Un hilo común une a esta Venezuela con la del siglo XIX, este es el caudillismo.
El caudillo era una figura todo poderosa capaz de alterar los ritmos históricos. Hubo una relación díaléctica entre el pueblo y sus caudillos, el hombre común confiaba en su lider. Los caudillos del siglo XIX fueron casi todos militares, el siglo XX ve la aparición del caudillo civil. El caudillo ejerce una especie de fascinación telúrica sobre el hombre que lo sigue. La promesa del caudillo ha sido siempre la redención.


XII. La querella de Gómez - Castro y el orden internacional
No existía en la primera parte del siglo XX venezolano una concepción moderna de la política, aún no se habían conformado los partidos políticos de la modernidad. Se quizo derribar el tiranicidio medíante acciones heroicas: las guerras de montoneras, las cuales fueron repelidas por un ejército que contaba con armamentos superiores y técnicas de guerras prusianas. Gómez encerró en las prisiones; en el Castillo Libertador y en el Castillo de San Carlos en Maracaibo a todos los disidentes. Buena parte de la intelectualidad doblo la cerviz ante este caudillo.
Más allá de las resistencias militares que observó el régimen, comienza a conformarse una Venezuela moderna; que se empina desde el viejo claustro de la esquina de San Francisco donde funcionaba la antigua Universidad Central. Las garras de la criminalidad y la intolerancia llegan hasta esta institución, un día en medio de una protesta al interior de la Universidad es muerto el estudíante Eutimio Ribas. No hubo un solo lugar de seguridad para la vida civil del pueblo venezolano. Gómez gobernó el país como una hacienda, se creyó con derecho de otorgar la vida y la muerte de los hombres.
Gómez fue sostenido en el poder durante esos largos 27 años, por el poder imperial norteamericano. Venezuela fue un buen surtidor de petróleo y de sus derivados. Lo más importante para la metropolis fue mantener la paz social. Es así que en 1936, luego de la muerte de Gómez se desata una terrible huelga petrolera que busca no sólo mejoras económicas, sino una salida hacia la democracia, la cual intelectualmente es aplastada por los esquiroles. La estrategia fue diseñada por Mister Morton, una especie de personaje fatídico traído a Venezuela con la consabida misión de doblar la resistencia de los obreros petroleros.
Gómez era para la época el ideal de caudillo militar que necesitaba el país. La retorica grandilocuente de Cipriano Castro comenzó a estorbarle a los Estados Unidos. El verbo de Castro estaba ungido de demasiado nacionalismo. Gómez fue cultivando en el seno de la estructura del poder político lo que sería su traición hacía Castro, quien era su compadre de sacramento. Gómez termina por desconocer el gobierno de Castro y de pactar definitivamente con las compañías petroleras norteamericanas. Gómez había sido un funcionario –Vicepresidente- leal a Castro, había apaciguado todas las revueltas civiles, logró liquidar las tentativas de los hermanos Ducharne en el Oriente, de Nicolás Rolando en Guayana, y de los Peñaloza en los Andes.

XIII. La transición de la dictadura a la pseudo-democracia
El modelo económico gomecista entorpecía el desarrollo de la burguesía nacional; Gómez era el amo único del poder. Él fue el todopoderoso señor de las tierras. El país necesitaba un modelo económico más moderno que permitiera desarrollar las potencialidades que tenía la burguesía. El país vivía de las regalías del petróleo, la industria nacional no se había desarrollado. Los pueblos continuaban hundidos en el atraso. Es así que con su muerte aún no habiéndose liquidado las viejas estructuras autoritarias del pasado se abre con el gobierno de López Contreras la posibilidad de tránsito de una dictadura estrictamente pastoral hacia un país que estaba urgido de entrar en la modernidad.
El país de López Contreras no terminaba de superar la vieja institución gomecista. El poder estaba en manos de los militares andinos. El régimen dictatorial continúo atenuado. Cuando Gómez muere el 17 de diciembre de 1935, comienzan a regresar los exiliados políticos, era indetenible el proceso de modernización del país.
El petróleo en la modernidad de Venezuela juega un papel determinante, de la vieja economía agrícola se pasa a una dinámica de mercado que consistía en comercializar el oro negro. Los estilos de vida del pueblo norteamericano son transplantados a la cotidíanidad del venezolano. Los hombres marchan tras la ilusión de la riqueza. El plusvalor es mayor en el país. La riqueza petrolera hizo posible importar tecnologías, y un modo de producción de la vida cultural que introdujeron otras lecturas a un país que se había nucleado durante siglos en torno a las guerras civiles, o que fue perseguido por un déspota como Gómez. El ideario gomecista totalmente despótico fue diferente a la retorica liberal que Castro había aprendido en Colombia con los hermanos Uribe Uribe. Castro a diferencia de Gómez fue un gobernante anti-imperialista y con un sentido de nación.

XIV. La democracia moderna
Con la Venezuela moderna nace la clase obrera en los campos petroleros. Se fortalece el sector medio. Los productores rurales pasan a un segundo plano. El escenario económico habría cambiado. El país podía comprar en el exterior tecnologías que no producía. Venezuela se convierte en el segundo surtidor de petróleo en el mundo. El proceso de dominación que había sido ejercido por la fuerza es sustituido por la imposición de una dominación subliminal con consentimiento del dominado. Los medios de comunicación comienzan a bombardear sus enlatados y se impone el estilo de vida norteamericano.
Los Estados Unidos para mantener la dominación en el país formaron una generación militar que en su gran mayoría hizo su aprendizaje en el exterior. Con López Contreras comienzan los devaneos de la política. La clase que controla el poder necesita perpetuarse, sin embargo el proyecto político del bloque de dominación no es homogeneo. Allí surge Isaias Medina Angarita como militar que por su humanismo podía garantizar la paz civil. El país no había superado las máculas de la larga tiranía. Las relaciones eran de obediencia-autoridad.
Sin embargo el medinismo representa un orden político un poco más lapso que el gobierno de López Contreras. En este gobierno se legalizan los partidos políticos, se desarrollan los planes de urbanización del país y el viejo rostro de la miseria que se observaba en el centro de la ciudad de Caracas desaparece con la construcción y diseño de Carlos Raúl Villanueva de la Urbanización El Silencio. De un barrio de prostitutas y de malhechores se avanza hacia la modernidad. Se incrementa la construcción de obras sanitarias. Todo anuncia a paso lento la conquista de la democracia. Un oscuro golpe organizado por los militares y el partido político Acción Democrática derroca al gobierno de Medina. Medina Angarita llega al gobierno elegido medíante elecciones de segundo grado. Un corto periplo dirige al país una Junta Cívico-Militar.
El pueblo elige a Rómulo Gallegos democráticamente como presidente de la República, éste ejerce su mandato unos breves meses y es depuesto por un golpe militar. El fantasma del gorilismo se impone de nuevo. El partido Acción Democrática en sus comienzos estuvo cimentado en un ideario popular y nacionalista. En los vaivenes del tiempo y de la lucha política Rómulo Betancourt; quien había sido un militante comunista consigue en el camino como aliado fundamental al imperialismo norteamericano. Es necesaria esta aclaratoria cuando se habla de la génesis y estructura de la constitución de los partidos políticos de la modernidad. Acción Democrática fue un partido social demócrata, que pretendió en sus inicios elaborar una gran alianza social con la clase medía para gobernar con equidad y sin conflictos.
Los partidos políticos en Venezuela habían enseñado a respetar la voluntad civil, es así que el golpe llevado a cabo por Marcos Pérez Jiménez en contra del gobierno de Rómulo Gallegos, sin lugar a dudas introducía de nuevo en la vida civil la barbarie como fundamento. Los lideres civiles son perseguidos hasta la saciedad. Las nacientes instituciones democráticas son disueltas por el personalismo del autócrata en este caso Pérez Jiménez.
El Partido Comunista de Venezuela fue también objeto de la persecución. Se allanaron las Casas Sindicales, y Venezuela se sumergió en la esquina del miedo. La voluntad política del dictador era sostener el orden a través de una policía represiva que era la Seguridad Nacional. Estos días son testimoniados claramente en la literatura por Simón Saez Mérida en su novela “Los siglos semanales”. José Vicente Abreu nos habla también de los crímenes de aquel momento pesaroso en la vida del país. La díaléctica era una, Pérez Jiménez estaba en el poder por la voluntad del gobierno de los Estados Unidos de América y las compañías petroleras norteamericanas.
Los días que transcurren en la dictadura de Pérez Jiménez hunden al país en una falsa ilusión de progreso. El cierre del Canal de Suez y la Guerra de Corea elevan los precios petroleros en el mercado internacional, lo cual hace posible que las políticas públicas de Pérez Jiménez comienzen a urbanizar y modernizar la infraestructura del país.
Sin embargo las tensiones sociales eran en extremo pesadas, la represión del régimen había alcanzado a las empresas y los hombres vivían subsumidos en el miedo. La resistencia contra Pérez Jiménez se llevó a cabo no sólo en el territorio nacional, sino también en el exterior. Para esa época Venezuela se hace testigo de crímenes horrendos como el de Leonardo Ruiz Pineda, Ernesto Carnevali y otros. Dos modelos yacen enfrentados, dictadura vs. democracia.
Con la caída el 23 de enero de 1958 de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, el modelo político que se adelanta es el de la democracia representativa. El pueblo conquista las libertades públicas, el derecho a elegir. Cobra fuerza de nuevo la vida sindical y las universidades pueden expresar libremente sus opiniones y juicios sobre los acontecimientos del mundo. Sin embargo esa bonanza de sentimientos grandilocuentes se ve interrumpida por el gobierno sátrapa de Rómulo Betancourt, ya por el momento representante de los intereses del imperialismo norteamericano.
Esta segunda fase de Betancourt impone al país una dinámica que lo conduce inexorablemente a la insurrección armada. La guerrilla surge porque las libertades públicas son pisoteadas, la ingerencia del imperialismo norteamericano en las decisiones autonomas de la República es evidente. El modelo democrático representativo comienza a zozobrar y es sostenido durante cuarenta años por partidos democráticos burgueses que no imponen una dinámica pública tendente a la autonomía.
Mientras esto ocurre en Venezuela, en el Caribe Fidel Castro da al traste con una de las dictaduras más terribles que haya conocido la Isla de Cuba. El modelo de la insurgencia armada y militar de los jóvenes venezolanos contra la pseudodemocracia representativa de los gobiernos de la IV República, estuvo inspirada en la lucha armada que llevaron adelante Fidel Castro, el Che Guevara, Camilo Cienfuegos y otros.
América Latina era un polvorín. Colombia había conocido el costo social y político que significó en el año 48 el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán. El bogotazo dejó en un día un saldo de miles de muertos. La exclusión social seguía imponiendose como modelo en América Latina. Las armas más mortiferas fueron utilizadas para neutralizar la disidencia.
Los gobiernos de Betancourt y Raúl Leoni, dejan sembrado al país de cadáveres. La generación de los años 60 venezolanos conoció la derrota militar y cultural que significó la imposición de las pseudo-verdades de la democracia representativa. Crímenes como el de Alberto Lovera y Fabricio Ojeda quedarían impunes. Asimismo, en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez se asesina impunemente a Jorge Rodríguez, dirigente de la Liga Socialista. El ideario político norteamericano con respecto a América Latina continuaría siendo el de la doctrina Monroe “América para los americanos”.
Las políticas del Imperio no sólo imponían dictaduras en el Continente Americano, sino que organizaron invasiones militares a otros paises: el caso República Dominicana, Grenada, Panamá y otros. La revolución cubana se quizo derribar con una invasión que fue exitosamente repelida en Bahía de Cochinos. El modelo económico del Fondo Monetario Internacional era el de libre mercado, los pueblos no contaban, se seguía pensando en claves del liberalismo económico, se seguía creyendo que las riquezas de las naciones era posible incrementarlas a través del esfuerzo y de la competencia que los pueblos establecieran entre ellos y el mercado liberal.
América Latina fue el fiel retrato de un subcontinente desolado, donde imperaban la miseria y la exclusión. Las llagas de las anomalías sociales que habían generado la voracidad del mercado, ya eran posible controlarlas. Dentro de este contexto Venezuela ve emerger en 1974 el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, época de bonanza, de petrodólares y de riqueza fácil. Arturo Uslar Pietri en esas fechas dijo que Pérez estaba hipotecando el futuro de dos o tres generaciones de venezolanos.
Los gobiernos de la democracia representativa no inviertieron la riqueza del petróleo. Los dólares fueron dilapidados y sustraídos yendo a parar a los bolsillos del capital criollo e internacional. Los gobiernos de la democracia representativa se reducen a falsas promesas para el pueblo. El primer gobierno de Rafael Caldera promete la construccion de 100 mil viviendas por año, esto no se llevó a cabo. Otro tanto anuncia el gobierno de Jaime Lusinchi cuando crea la ilusión de un bienestar general que terminan en el tristemente celebre caso RECADI. El país se ha hundido definitivamente en la corrupción.
La democracia representativa en lo ideológico crea un síndrome que es el de la cultura adeca y el vivapepismo. Se crea la ilusión de que con los Adecos se vive mejor porque roban y dejan robar, y patentizan el eslogan “compadre no me de, pongame donde hay”. Mientras esto ocurre el campo continúa abandonado y Venezuela se convierte en un país monoexportador y dependiente de las tecnologías foráneas. Se impone la cultura del perro caliente y la hamburguesa, se crea una generación de mascadores de chiclets que dejan como saldo un país destruído que hace posible el estallido del 27 y 28 de febrero del 1989.
Las fórmulas del Fondo Monetario Internacional, y el paquete de Carlos Andrés Pérez al poco tiempo de haber sido electo por segunda vez Presidente de la República, hacen posible el estallido social, o lo que se ha llamado como el febrero sangriento (Caracazo). Las cifras oficiales daban doscientas víctimas, sin embargo se calculan que los muertos ascienden alrededor de 5 mil personas. El ejército se había convertido en un instrumento de represión y de sometimiento del pueblo. Aquella tragedia hizo perder al ciudadano común venezolano la ilusión de que sus males eran solucionables con la democracia representativa.
Es así como el 4 de febrero de 1992, Venezuela vive la rebelión militar comandada por Hugo Chávez Frías, Francisco Arías Cardenas, Yoel Acosta Chirinos, Jesús Urdaneta Hernández y otros. Esta fue una insurgencia civico-militar que termina derrotada, pero que siembra en el espíritu y la psiquis del pueblo venezolano la esperanza de que era posible conquistar un mundo mejor.
Las bases ideológicas del Movimiento Bolívariano 200 tuvieron como norte el ideario del árbol de las tres raíces. Este movimiento se inspiró en el Maestro Simón Rodríguez, el Libertador Bolívar y y el General de hombres libres Zamora. Se trataba de volver las luces al pueblo venezolano. El ideario era la reconquista de la equidad. Asimismo se pregonaba la ruptura con la dependencia neocolonial que el país tenía tecnológicamente con respecto a los Estados Unidos.
El golpe de Estado se dio en nombre de la defensa de la dignidad nacional. El país no soportaba más los abusos y los saqueos a que los 40 años de democracia representativa los había sometido. Carlos Andrés Pérez y sus adlateres habían impuesto un ritmo de corrupción que había hundido al país en la extrema pobreza. El ciudadano común invocaba la salida del estado de descomposición social medíante un gobierno de fuerza que fuera capaz de restituir las garantías constitucionales y la normalidad económica de los ciudadanos.
Fracasado el golpe de Estado de Chávez y el golpe del 27 de noviembre del mismo año; y acrecentada la podredumbre del gobierno de Pérez, a través de una salida constitucional, se logró la destitución de Pérez de la Presidencia de la República. El gobierno fue ocupado por el Dr. Ramón J. Velásquez; quien en calidad de Presidente Interino hizo posible que el país no sucumbiera a la tentación de una dictadura militar.
La historia posterior lleva al poder a través de elecciones generales a Hugo Chávez Frías, se comienza un proceso de puesta en marcha de sustitución de la democracia representativa por la democracia participativa y protagónica. Chávez se convierte en un lider militar y civil de gran aceptación en la masas populares. Producto de que el gobierno no sucumbe ante las tentaciones de las clases dominantes, que pretendían poner sus Ministros y dirigir la economía del país; el 11 de abril del 2002 el gobierno electo democráticamente fue depuesto por un golpe de Estado, lo que se ha dado en llamar el “carmonazo”. El Tribunal Supremo de Justicia una vez que el legítimo Presidente de la República regresa al poder, tipifica a ese momento con la nomenclatura de “vacío de poder”. Ese episodio sangriento que fue el 11 de abril y en donde perdieron la vida aproximadamente una veintena de venezolanos, había sido friamente planificado por una élite militar y empresarial corrupta que necesitaba salir por cualquier medio de las instituciones democráticas que el soberano se había dado. La intención de estas muertes era señalar al Presidente Chávez como responsable de las mismas y enjuiciarlo como violador de los derechos humanos.
El gobierno de Chávez se ha caracterizado por la constante movilización popular, y ha debido padecer el rudo ataque que los medios de comunicación de masas privados le han infringido. Como rasgo estelar del Gobierno se puede resaltar la repartición entre el pueblo de las riquezas del petróleo. Se pretende crear un modelo de sociedad autónoma, que produzca lo que consume y que rompa su dependencia con los Estados Unidos de Norteamérica. La politica económica del gobierno es la diversificación y multipolaridad de la economía.
En lo referente a la política internacional el gobierno de Chávez ha buscado romper el modelo bipolar de comercialización del petróleo y de los minerales del país con los Estados Unidos. Se ha buscado fortalecer y abrir al país hacia otros mercados. Se ha incrementado el esfuerzo para la creación de una televisora del sur. Además el esfuerzo hacia la integración de un bloque económico-político de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y del MERCOSUR.

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